Caminos secundarios y veredas: Kailua Kona, Hawái

Se ha convertido en una tradición anual cuando nos dirigimos a la Gran Isla para los Campeonatos del Mundo de Ironman dedicar un día a nuestras bicis haciendo algo grande, desafiante y asombroso. Este año no sería una excepción. Tras el ascenso al Mauna Kea, el volcán de más de 14 000 pies que sube 55 millas desde Waikoloa Beach hasta la árida cima de paisaje lunar del año pasado, queríamos cambiar las cosas esta vez con nuevos paisajes y carreteras desconocidas.

Mientras los triatletas llenaban las calles de Kona en sus preparativos de última hora, nuestra escapada sería una en la que tendríamos poco contacto con otros ciclistas, o con nadie en realidad. Después de pasar algún tiempo en Google Earth, teníamos una ruta que nos llevaría hasta el punto más al norte de la isla y al pueblo de Hawi, que sirve como punto de retorno del circuito ciclista del Ironman. A partir de ahí comenzaría la aventura; lo que pudiéramos encontrar en los caminos secundarios y veredas era una incógnita.

Tras dejar atrás los campos de lava en el suave ascenso hacia Hawi, la vegetación que bordea la Queen K era una buena señal de una zona con lluvias más abundantes y temperaturas más frescas que ofrecía un respiro del calor y la humedad de Kona. Sin perder nunca la oportunidad de disfrutar de un espresso y un tentempié en una cafetería local, Hawi fue nuestra última ocasión para disfrutar de esas cosas antes de abandonar el asfalto en busca de una experiencia de rodaje única. Una hora después habíamos encontrado lo que buscábamos: una accidentada pista de tierra llena de rocas y surcos que nos llevaba hacia el borde del agua. Circular por lo alto de acantilados de seis metros con olas rompiendo debajo superaba todo lo que habíamos imaginado que nos depararía este recorrido, sin mencionar que ofrecía la oportunidad ideal para demostrar la versatilidad de las ruedas SES 3.4 AR que todos llevábamos.

Una vez que nos alejamos de los caminos de tierra en lo alto de los acantilados, volvimos al trabajo, ya que aún teníamos un ascenso de 3 000 pies hasta la cumbre de Kahola que debíamos afrontar. Cada tramo del ascenso escalonado nos adentraba más en una exuberante vegetación hasta llegar finalmente a la cima, desde donde se abrían vistas de lo que parecía ser todo el lado oeste de la isla y Maui. Un descenso de 15 millas de vuelta a la Queen K nos permitió terminar el día en total felicidad y dejar que se asentara lo que acabábamos de vivir. La euforia del recorrido se mantuvo durante el resto de la semana y contribuyó a completar lo que sería el mejor Ironman de Kona para ENVE.

¿Cuál será la ruta de Kona del próximo año? Nadie lo sabe.

Filmado en los caminos secundarios y veredas de la Gran Isla de Hawái, cerca de Kailua Kona, Hawi y Waimea.