Catalizador de aventura: Colorado Trail
Texto: Dylan Stucki
Fotos: Dylan Stucki | Ben Kraushaar
En busca de las cosas de la vida que merecen ser afrontadas, dos buenos amigos y yo partimos hacia el Colorado Trail. Sin expectativas reales, y con un vago esbozo de lo que suponíamos que sería posible, nos pusimos en marcha con un único objetivo: recorrer en bicicleta de montaña el camino de Denver a Durango.
Sin duda, el ciclista de bikepacking tradicional y hastiado se burlará de esta aventura, probablemente por envidia, pero aun así elegimos un enfoque diferente al de la mayoría. Nellie, nuestra autocaravana Lazy Daze de 1989, nos esperaba al final de cada día junto a su conductor y experto barista/chef-du-camper, Barry. Llevábamos lo esencial para una larga jornada en las vastas montañas de Colorado, acompañados de nuestras mullidas trail bikes de 6 pulgadas de recorrido, lo que nos permitió experimentar plenamente el agreste terreno del backcountry.
A lo largo de los siguientes 12 días, soportamos algunos de los recorridos más duros y gratificantes que habíamos vivido jamás. Las precipitaciones récord en Colorado ese verano cambiaron la dinámica de esta ruta, poniendo a prueba de verdad nuestra determinación y preparación. Horas de respiración entrecortada luchando contra la lluvia helada y la niebla fueron recompensadas con algunos de los descensos de singletrack más emocionantes del mundo.
341,3 millas de singletracks remotos en Colorado con 50.722 pies de desnivel positivo y negativo fueron nuestro catalizador de aventura, aportando una perspectiva fresca y una nueva apreciación por nuestro propio territorio.